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Amor, el Corazón del Universo. Quinta Semana

 

En su introducción a los votos, Camila Burns, Hermana de Nuestra Señora de Namur,  los describió como medios para guiar y enfocar nuestra búsqueda de Dios. La búsqueda de Dios es constante, pero en nuestro mundo en rápida mutación cambia el cómo la búsqueda se expresa.  Estamos pasando de un enfoque sobre la santidad individual a una relación más profunda con las personas y con todo el Universo. 

 

El celibato nos llama a la esencia misma de la energía divina que se libera en nosotras dando vida a la capacidad de relaciones justas en comunidad y en todos los niveles de la creación. El celibato nos compromete a abordar en profundidad las cuestiones acuciantes de nuestro tiempo, y hacerlo desde la perspectiva de las relaciones. Esto implica un llamado a ser ‘uno’ y a sentirnos en armonía con todos los seres creados, una nueva integración del cuerpo y del espíritu, un llamado urgente a responder al consumismo agresivo y al comercio de personas como nos lo demuestra la trata de personas.  

 

Hoy podemos entender mejor la pobreza como un voto para el sostenimiento mutuo. No estamos solamente llamadas a vivir con sencillez, sino que el desafío es: cómo servirnos de los bienes de la creación de Dios con mayor responsabilidad.   Todo lo que recibimos y tenemos es don. El voto nos invita pues a compartir con todos lo que hemos recibido. Nuestra espiritualidad que tiene su cimiento en la encarnación y al mismo tiempo en la evolución nos ayuda a ser conscientes de la creación que se va desplegando de continuo y nosotras participamos en su despliegue. 

 

Estamos pasando de un modelo de obediencia de arriba abajo a un proceso mutuo que se basa en la capacidad adulta de relaciones y que nos pide una escucha activa, diálogo y corresponsabilidad para la misión. “El liderazgo que transforma es una manera de ser líderes que surge de lo más profundo de la sabiduría de cada uno de nosotros.” (Capítulo Congregacional 2015).

 

Al igual que los otros tres votos, el celo es un don del Espíritu. Es esa energía dadora de vida que nos llena de pasión y de audacia para la misión. Las participantes presentaron este voto con mimos expresando el celo de una manera que cautivó realmente a todos los presentes. El enfoque de las representaciones de parte de las participantes mostró de una manera concreta cómo el celo abarca y abraza todos los votos. 

 

Resumiendo citamos las Orientaciones del Capítulo Congregacional 2015: “Ver y escuchar la Buena Nueva de Jesús a través de los ojos y los oídos de los oprimidos, que nos llaman a responder de forma radicalmente nueva.”