Amor, el Corazón del Universo. Séptima semana

 

Esta semana el tema ha sido “Comunidad y Comunión para la Misión”, guiado por la Hermana Mary Sujita SND.  La hermana empezó exponiendo diversos estilos de comunicación y sus barreras. Las participantes fueron invitadas a reflexionar y compartir sobre los bloqueos a la comunicación en sus comunidades. Entre los puntos que emergieron más frecuentemente: falta de escucha, actitudes de juicio, de condena y dificultades para una comunicación directa. El grupo reflexionó sobre las influencias culturales que proceden de la familia de origen. 

Solamente después del Concilio Vaticano II las Congregaciones pusieron más el acento en la sensibilidad cultural y en la enculturación; y se comprendió realmente que el carisma original no solo podía enriquecer a las culturas, sino que podía ser enriquecido por las culturas donde se encarnaba. 

 

Términos que se han repetido a menudo durante la semana son: multicultural, transcultural e intercultural. La hermana  Sujita describió la multiculturalidad como el vivir juntos/as, pero sin una relación de calidad; la trans-culturalidad como la posibilidad de ir más allá de las fronteras para comprender otra cultura. Se aprende poco y se intercambia poco entre grupos culturales si no se tiene en cuenta la cuestión del ‘poder’. Vivir en un grupo intercultural supone tener en cuenta la reciprocidad. Personas de diversos grupos culturales interactúan unas con otras, aprenden y crecen relacionándose, llegando así a transformarse. Este proceso es considerado como un modelo para la vida religiosa. 

 

La comunidad es misión y es para la misión. Es misión cuando es eucarística, es decir cuando cada miembro es pan para los demás, pan bendecido, partido y compartido. El don y el desafío de la comunidad es generar comunión. Para que esto ocurra, los miembros deben abandonar su zona de confort y encarnarse en el ‘desorden’ de la sociedad en sentido amplio. Las comunidades están llamadas a modelar en nosotras el apóstol que debemos ser. Esto significa conversión personal – una vuelta radical a Jesús y a la relación con el pueblo de Dios. 

 

Entre los dones que la comunidad ofrece hay: a) sentido de pertenencia y relaciones  / calidad de presencia, b) comunión, c) solidaridad, apoyo, d) sanación, perdón y aceptación mutual, e) presencia profética, f) visión y misión compartidas. 

Algunos desafíos que han sido mencionados: a) el fomento de relaciones, b) el tener que lidiar con una sociedad materialista y consumista, c) el individualismo, d) las brechas entre generaciones y e) los rápidos cambios en la sociedad.

 

Uno de los mayores desafíos para nosotras es hacer de la comunidad un espacio sagrado donde compartir nuestra visión; y donde juntas buscamos y encontramos espacios creativos para el bien de la misión, especialmente para la misión en las periferias.