Somos una congregación internacional, con dos estilos de vida; apostólico o contemplativo.
Expresamos nuestro carisma junto con los partners en la misión, en 72 países.

 

 

La alegría de vivir juntas

 

"También espero que crezca la comunión entre los miembros de los distintos Institutos. ¿No podría ser este Año la ocasión para salir con más valor de los confines del propio Instituto para desarrollar juntos, en el ámbito local y global, proyectos comunes de formación, evangelización, intervenciones sociales? Así se podrá ofrecer más eficazmente un auténtico testimonio profético. La comunión y el encuentro entre diferentes carismas y vocaciones es un camino de esperanza. Nadie construye el futuro aislándose, ni sólo con sus propias fuerzas, sino reconociéndose en la verdad de una comunión que siempre se abre al encuentro, al diálogo, a la escucha, a la ayuda mutua, y nos preserva de la enfermedad de la autoreferencialidad".

Papa Francisco al inicio del Año de la Vida Consagrada - 2014

 

En el Generalato de Roma somos tres Congregaciones internacionales que compartimos la vida: Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor, Hermanas de Nuestra Señora de Namur y Franciscanas Misioneras de la Inmaculada Concepción.

 

Nos reunimos para celebrar la Eucaristía, para comer, para el servicio litúrgico durante la Cuaresma y el Adviento y en ocasiones especiales, y para las celebraciones de Navidad,  Pascua -sólo por nombrar algunas. Siempre han sido momentos alegres que han intensificado los lazos de comunión, de "inter-congregacionalidad".

 

Durante nuestra reciente celebración de Navidad, nos sentimos realmente parte de una comunidad que testimonia con coraje una comunión creciente. El regalo de Navidad de la comunidad RBP a las Congregaciones fue una sola foto de todos nuestros Fundadores / Fundadoras que fue preparada por Monique Tarabeh.

 

Hubo un sentimiento unánime de unidad como una comunidad... aunque en realidad somos tres Congregaciones que vivimos y compartimos la vida como una comunidad, con aprecio por la diversidad y la oportunidad de aprender unas de otras. Y es por esto que llamamos a nuestra comunidad SHALOM - un nombre que para nosotras implica una experiencia mutua cada vez mayor de "apertura al encuentro, al diálogo,... a la escucha,... al apoyo...".