la Canonización del Cardenal Juan Henry Newman

"Vivir es cambiar, y ser perfecto es haber cambiado a menudo".  J.H. Newman

 

Hoy es la Canonización del Cardenal John Henry Newman. En esta ocasión, recordamos a nuestra séptima Líder Congregacional, la Hermana María Thomas Aquino Lee, prima de Newman.

 

Agnes Lee, la menor de cuatro hijos, nació el 21 de abril de 1909 en el seno de una "familia muy inglesa y fielmente anglicana, que vivía en el norte de Birmania en ese momento". Su padre fue director de una escuela y trabajó en la rama educativa del servicio colonial británico, específicamente en la educación. Por lo tanto, su infancia transcurrió en Birmania. En 1922, su padre se jubiló y toda la familia, padres e hijos, regresaron a Inglaterra.

 

Por razones de salud, cuando tenía unos 16 años, Agnes fue enviada a una escuela conventual en Francia. Para entonces su vista era limitada y no se le permitía leer. Por consiguiente, tuvo que aprender de oído y el aprendizaje incluyó el idioma francés.

 

En la escuela de su convento, Agnes se enamoró literalmente del catolicismo romano y de la vida religiosa.  Esto no era tan contrario a las costumbres de la familia como cabría esperar, ya que su familia "incondicionalmente anglicana" tenía lazos católicos romanos. Su primo John Henry Newman se había convertido en católico, y sus abuelos (el abuelo fue obispo eventualmente) entraron a la Iglesia. En el primer par de años después de que Agnes y su familia regresaron a Inglaterra, todos ellos, uno por uno, fueron recibidos en la Iglesia Católica....

 

Para celebrar la canonización del Cardenal John Henry Newman, leamos este Poema, que seguramente, la Hermana Thomas Aquino Lee escuchó y amó.

 

Divina luz

 

Divina Luz, con esplendor benigno, alúmbrame.

Oscuras son la noche y la senda; mi Guía sé.

Muy lejos de Tu pabellón estoy,

y al hogar de las alturas voy.

 

Momentos hubo en que Tu ayuda no supliqué,

confiando en mi propia experiencia; no tuve fe.

Mas hoy deploro esa ceguedad;

préstame, Dios, Tu grata claridad.

 

Guiando Tú, la noche resplandece, y cruzaré

los valles, montes, riscos y torrentes con firme pie.

Veré después el día despertar,

y me guiarás de vuelta a mi hogar.

 

Letra: John Henry Newman, 1801–1890.