Mensaje de hermana Ellen Kelly, fiesta de Santa María Eufrasia

24 de abril de 2020, fiesta de Santa María Eufrasia
Mensaje de hermana Ellen Kelly, Líder Congregacional

 

Queridas Hermanas y Partners en la Misión,

 

En esta fiesta de nuestra Fundadora, rezamos y reflexionamos sobre esta mujer, Santa María Eufrasia, que vivió hace mucho tiempo, pero que aún está viva entre nosotras. Ella continúa guiándonos y desafiándonos a vivir nuestro carisma de amor misericordioso.  Ella fue una verdadera hija de San Juan Eudes y la espiritualidad de nuestra Congregación está centrada en la persona de Cristo con la devoción al Corazón de Jesús y de María. 

 

María Eufrasia veía la imagen de Dios en cada persona, sin importar cómo había sido su vida. Y, como saben, ella tenía una profunda amistad con los laicos que hoy llamamos Partners en la Misión! Ella confiaba en ellos para su apoyo, no sólo financiero, sino también por su visión y su entusiasmo en el apostolado.    La imagen del Buen Pastor era muy importante para ella porque veía en ella, que Dios tenía siempre una gran compasión por los que estaban perdidos, olvidados y condenados.

 

Y esto es lo que quería que viviéramos siempre de ese tipo de preocupación por la persona que nadie parece preocuparse. Vivió toda su vida formando a las Hermanas y a los Partners de misión con su ejemplo y sus escritos, tratando de ayudarles a abrazar el amor de Dios y a dar ese amor a cada persona que se encontraba. Ella sigue formándonos de esta manera hasta el día de hoy, cuando reflexionamos sobre su vida, nos ayudado a entender que lo que hacemos hoy se remonta a muchos, muchos años atrás y nos lleva no sólo al hoy sino al mañana.

 

Así que estando con nosotras hoy, la escuchamos decir: "Querido Dios, ¿qué estamos haciendo en este mundo y por qué estamos aquí, si no es para contribuir al bienestar de nuestros prójimos. Queridas hijas, hagan lo que yo hice, dijo.  No tenía grandes talentos. No he hecho nada grande. Sólo he amado, pero he amado con todas las fuerzas de mi alma.  ¡Sólo amar!

 

Demos gracias a Dios por todas las bendiciones que nos ha dado y estamos agradecidas por todos ustedes que continúan viviendo este carisma hoy en día, especialmente en el trabajo que están haciendo en las circunstancias que estamos viviendo. Estoy segura que María Eufrasia está muy, muy orgullosa de cada una de ustedes. Gracias y espero que tengan una buena celebración este día.