Somos dos estilos de vida, apostólica y contemplativa, estamos presentes en 72 países.
Tenemos 38 provincias, 444 comunidades y somos 3273 hermanas.

 

Espiritualidad

La espiritualidad de nuestra Congregación está centrada en los valores del Evangelio que se manifiestan en la persona de Jesús  quien se describe así mismo como el Enviado para dar la Buena Nueva a los pobres, liberar a los oprimidos y proclamar la bondad  de Dios. También Jesús se describe así mismo como un “buen pastor” que viene para dar vida en abundancia a todos.

Cerca de 400 años, los miembros de la Congregación laicos y hermanas partners en la misión, inspirados por San Juan Eudes y Santa María Eufrasia, expresamos nuestro compromiso espiritual a través de la oración contemplativa y un apostolado activo en una misión que busca mejorar el bienestar de los más vulnerables.  Respondiendo a las condiciones sociales que claman por misericordia y reconciliación, expresamos especial preocupación por las necesidades de las mujeres y niñas quienes están más expuestas  a los riesgos  personales y sociales. Creemos en la creatividad del Espíritu que está constantemente renovando el universo, fortaleciendo la esperanza frente a todo lo que es destructivo.

A través de las relaciones diarias en comunidad y apostolados, nosotras mismas aprendemos y crecemos en el amor caracterizado por la ternura y la compasión. Nutrimos nuestro espíritu desarrollando una actitud contemplativa capaz de escuchar la voz de Dios en nuestras vidas y descubriendo el rostro humano de Jesús en cada persona, especialmente en los más vulnerables.

Creemos que el Espíritu de Dios es la fuente de nuestra energía que trabaja en nosotras y  a través de nosotras, participando y contribuyendo a la transformación de la creación

Colaboramos con todas las personas de buena voluntad que trabajan para lograr un cambio en todo aquello que quita  la dignidad y el valor de la persona y la creación.

Misión

Ser Presencia reconciliadora del Corazón de nuestro Dios Pastor a través del empoderamiento de las personas, restauración de sus derechos y defensa de su dignidad.

La misión de nuestra Congregación es ser presencia de Jesús Buen Pastor en el mundo,

  • Afirmando la dignidad de todas las personas y el cuidado de la creación
  • Vivir en solidaridad con Cristo presente en las personas marginadas por la pobreza y la injusticia
  • Enfrentando estructuras y sistemas opresivos e injustos
  • Creando comunidades de acogida e inclusión que den vida

Votos

Por la profesión pública de nuestros votos, nos dedicamos completamente a continuar la obra de la misericordia de Dios revelada en la misión de Jesús.

Pobreza  Evangélica

Por medio de la  pobreza, nos comprometemos a vivir en solidaridad y en el servicio de aquellos que están en los márgenes. Este desafío nos hace ser responsables y generosas para compartir los recursos. Nos mueve a ir más allá de las zonas de seguridad y tomar riesgo en la vivencia de la misión, confiando en la providencia de Dios.

Testimoniamos una presencia contra-cultural de esperanza y una proclamación gozosa del Evangelio; viviendo un estilo de vida simple, sosteniendo la dignidad del trabajo, compartiendo recursos, estando disponibles con nuestro tiempo y talento y comprometiéndonos al cuidado respetuoso de la creación.

Celibato Consagrado

Movidas por el dinamismo amoroso del Espíritu nos comprometemos a vivir un estilo de vida célibe, ofreciendo a Dios el regalo total de nosotras mismas. Para nutrir o alimentar esta vida, creamos espacios sagrados de conversación que construyan buenas relaciones, amistad, mutualidad e inclusión en las comunidades, apostolado y sociedad.

Testimoniamos una realidad alternativa del amor que se entrega a sí mismo: viviendo una vida equilibrada, creyendo en el potencial de crecimiento de cada persona. Nos comprometemos a nosotras mismas a traer nueva vida en la medida que vamos más allá de las fronteras que nos separan unos de otros. En nuestro mundo multicultural abrazamos todo con un amor compasivo y reconciliador.

Obediencia Profética

Por la vivencia de la obediencia nos comprometemos a escuchar con un corazón abierto, para discernir el Espíritu que habita en nosotras, participando corresponsablemente en la vida y misión de la Congregación, siendo fieles a los signos de los tiempos.  

Testimoniamos una realidad alternativa de fe que nos compromete con una esperanza gozosa y libertad interior a participar en colaboración directa, consulta, dialogo y discernimiento en la toma de decisiones para la misión.

Celo Apostólico

Por el voto de Celo, nos comprometemos a responder con la ternura del Corazón de Dios a los gritos de nuestro mundo de hoy, particularmente de quienes son excluidos por nuestra sociedad. Damos amorosa respuesta a quienes están lidiando por superar sus dolorosas situaciones y acompañándoles firmemente en la esperanza.

Al comprometernos radicalmente con una vida de oración y vivir de manera justa y solidaria con quienes viven en situaciones de pobreza, manifestamos una realidad alternativa. Nosotras colaboramos y establecemos redes, tanto a nivel local como internacional para lograr una distribución más equitativa de los recursos del mundo.

Estilo de vida apostólica

Como hermanas apostólicas realizamos nuestra misión de reconciliación a través del compromiso apostólico en defensa de la vida, ayudando a restaurar sus derechos y protegiendo su dignidad.  Respondemos a las necesidades urgentes globales y locales de hoy por medio de programas centrados en las relaciones, que atiendan las necesidades y aspiraciones de las personas y comunidades.

Estilo de vida Contemplativa

Como hermanas contemplativas testimoniamos la primacía absoluta de Dios y buscamos ser instrumentos de reconciliación, a través de nuestra oración, fidelidad al Evangelio, soledad y silencio. Llevamos en  nuestra oración a todo el universo de manera especial apoyamos los esfuerzos de nuestras hermanas, que están comprometidas activamente en el apostolado de reconciliación.

Partenariado en la Misión

Nos hemos comprometido en un partenariado íntegro con aquellos que deciden asumir la corresponsabilidad y trabajar en colaboración para el desarrollo, la eficacia y la sostenibilidad de la misión. Forman parte de los parteners en la Misión: las hermanas, compañeros/as de trabajo, asociados/as, empleados/as, personal, voluntarios/as, bienhechores, miembros de consejos directivos, compañeros/as, y amigos/as de las hermanas, quienes comparten su amor y pasión por la misión en el servicio a los demás. Nos inspiramos y apoyamos mutuamente.