Junto con la Hermana Agustina

COMUNICADO DE LA CONFERENCIA
DE SUPERIORES MAYORES DE RELIGIOSOS DEL PERÚ

 

Nuestra País, desde hace mucho tiempo, está viviendo una escalada de violencia en muchos sentidos, que termina con la vida de un gran número de peruanos indefensos; muertos por la violencia subversiva, muertos por la violencia represiva, muertos por la violencia estructural de nuestro país: hambre, corrupción que impera en tantos campos, etc.

En este contexto, el día 29 de setiembre fue selectivamente asesinada nuestra Hermana Maria Agustina Rivas, religiosa de la Congregación del Buen Pastor, junto con otras ocho personas, pobladoras de la Florida, en la Provincia de Chanchamayo, de Junín. Murió dando testimonio de su fe en el Señor de la Vida y de su pertenencia al pueblo sencillo y desvalido del interior de nuestro país. Murió sin defensa como mueren día a día nuestros pobres. Murió como una peruana humilde que no puede comprender cómo es posible que en un país de hermanos nos estemos matando unos a otros.

Estarnos convencidos que Dios la ha recibido como a una hija muy querida y que esta no es una muerte inútil, ni ambigua y sabemos que el Señor de la Vida, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que sabe que el grano muerte para dar fruto, sacará los frutos de paz que todos esperamos. Creemos que no es quitando vidas como se hará un país fraterno en el que podamos vivir humanamente, sino que, por el contrario, es haciendo que todos tengan Vida y la tengan en abundancia (1n. 10), como podremos brindar a todos la posibilidad de justicia y paz.

Junto con la Hermana Agustina, con las Religiosas del Buen Pastor y con tantos religiosos y religiosas que en el Perú gastan su vida por los pequeños, queremos reafirmar nuestra vocación de seguir fieles a nuestro Dios en el acompañamiento a nuestro pueblo humilde que se ve expuesto a la muerte permanentemente. Estarnos convencidos que ese es nuestro lugar y la manera de seguir a Jesús presente en la experiencia sufriente de nuestro Pueblo.

Que el Señor de los Milagros, Señor de los pobres y oprimidos de nuestra tierra, nos de las fuerzas para poder construir un mundo más justo en solidaridad con los pobres.

Octubre 06 de 1990