Desafiando todas las formas de violencia

Todas las niñas nacen con dignidad, poseen los derechos inherentes de todos los humanos, y debieran tener garantizado los derechos exclusivos de la infancia para permitirles alcanzar su potencial como un individuo, como una mujer y como un miembro de la sociedad. Cuando se reconoce el valor de las niñas, cuando se satisfacen sus necesidades y cuando sus voces son amplificadas, las niñas contribuyen a un cambio positivo en sus familias, en las comunidades locales, en las naciones y en el mundo.  En el siguiente extracto, adaptado del libro Aguchita: Misericordia y Justicia, leemos el recuerdo de la Hna. Corazón Inmaculado Málaga de cómo Aguchita valoraba a las niñas de las que era responsable y actuaba para asegurarse de que se satisfacían sus necesidades.


Con nuestras jóvenes en formación era una verdadera madre, las animaba en todo momento, se preocupaba para que sus alimentos fueran buenos y apetecibles. Cuando veía que faltaban las verduras, iba al mercado y conseguía todo lo que quería para nuestras chicas. Estaba atenta a todos los dolores físicos y morales de ellas.

 

El Documento de Posición de la Congregación sobre la niña apoya la elaboración de presupuestos con perspectiva de género en la arena política para que se asignen fondos para la salud física, reproductiva y mental de la niña. Además, el Documento identifica que la negación del derecho a la alimentación es una forma específica de violencia que asolan a la niña, una forma de violencia que Aguchita desafió en su vida y apostolado. ¿Cómo buscas poner fin a las formas específicas de violencia contra la niña detalladas en el Documento de Posición en tu vida y apostolado?