Lo que le está pasando a nuestra casa

A medida que los líderes mundiales han regresado a casa de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP26, continuamos nuestro camino con Aguchita a la luz de la encíclica del Papa Francisco Laudato Si ': Sobre el Cuidado de la Casa Común. Durante siete semanas, seremos iluminados, desafiados e inspirados a través de las palabras de Francis y la vida de Aguchita. En esta segunda semana, reflexionaremos sobre el Capítulo Primero de la encíclica: Lo que le está pasando a nuestra casa.

 

En este primer capítulo, Francisco pinta un cuadro algo espantoso del crecimiento de los últimos doscientos años, que no siempre ha conducido a un desarrollo integral y una mejora en la calidad de vida. En particular, escribe:

 

Hoy advertimos, por ejemplo, el crecimiento desmedido y desordenado de muchas ciudades que se han hecho insalubres para vivir, debido no solamente a la contaminación originada por las emisiones tóxicas, sino también al caos urbano, a los problemas del transporte y a la contaminación visual y acústica. Muchas ciudades son grandes estructuras ineficientes que gastan energía y agua en exceso. Hay barrios que, aunque hayan sido construidos recientemente, están congestionados y desordenados, sin espacios verdes suficientes. No es propio de habitantes de este planeta vivir cada vez más inundados de cemento, asfalto, vidrio y metales, privados del contacto físico con la naturaleza.

 

Durante su vida, Aguchita experimentó el rápido crecimiento de dos ciudades. Aguchita pasó su niñez en una pujante Coracora de inicios del siglo XX, que empezaba a vislumbrar los procesos modernizadores como eje de ricos intercambios, no solo económicos, sino también religiosos y sociales. Fue testigo del lanzamiento de su propio diaro, empresa eléctrica y proyectos de infraestructura. Además, se crearon centros educativos, se promovieron diversas expresiones artísticas y se construyeron espacios públicos. Poco después de su partida a Lima, su auge llegó cuando la ciudad se hizo conocida como “Nueva Atenas”, debido a su florecimiento cultural. Sin embargo, Aguchita llegó para instalarse en Lima, en la zona del centro, que por esa época era un eje de comercio que también empezaba a recibir a provincianos y migrantes. Este flujo social impulsó la modernización de Lima, mucho más acelerada que Coracora, lo que resultó en la convulsionada transformación de la capital con el nacimiento de las barriadasy los pueblos jóvenes.

 

Francis habla de desarrollo integral y calidad de vida. Aguchita experimentó el desarrollo de dos ciudades: Uno aparentemente mejorando la calidad de vida y otro disminuyéndola. Por la noche del sábado pasado, el 13 de noviembre, más de 200 países acordaron mejorar "lo que le está pasando a nuestra casa". A medida que avanzan estas semanas, exploraremos con más profundidad cómo Aguchita tomó medidas positivas basadas en su experiencia de vida. Hoy, a la luz del acuerdo de la COP26, ¿qué compromiso va a hacer honestamente para mejorar nuestra calidad de vida compartida reduciendo sus emisiones, el uso del transporte y la contaminación para todos los que compartimos a nuestra casa? Como Aguchita, lo que cuenta son las acciones, no las palabras...