Dar vida a la Declaración del Capítulo

Artículo por Hna. Clare Nolan
 Provincia de Nueva York/Toronto

 

Hace algunos años, me invitaron a una discusión con una comunidad religiosa laica recién formada en Nueva York. Me apresuré a la oportunidad ya que encontré la invitación de acuerdo con nuestra más reciente Declaración del Capítulo, expresada en estas frases: "...explorar con nuevo entusiasmo, ...nuestra relación con Dios, ...desafíos, ...crear maneras relevantes de vivir la vida religiosa hoy, ...organización más flexible y que dé más vida a la misión." Estas palabras me animan. Así que, desde esa reunión, he estado involucrada con la Comunidad de Benincasa, al inicio sólo un grupo de exploración y ahora una comunidad estable y bien desarrollada (ver, en inglés, www.benincasacommunity.org).

 


Grupo de discusión del retiro:
Clare (atrás a la izquierda) con un miembro principal de la Comunidad de Benincasa. 

 

Me di cuenta de que los jóvenes adultos que forman esta comunidad tienen una fuerte admiración y amistad con las comunidades religiosas tradicionales, como los Dominicanos y los Jesuitas, o que habían participado en programas de voluntariado patrocinados por las congregaciones. También estaban conectados con grupos religiosos menos tradicionales como el Movimiento del Trabajador Católico (ver, en inglés, www.catholicworker.org/communities) o las nuevas comunidades de granjas ecológicas. Algunos hubieron pasado un tiempo en seminarios o noviciados. Cada uno de ellos cualificado o se había desarrollado profesionalmente en áreas como derecho, educación o teología. También aprendí que a pesar del fuerte y vehemente compromiso católico, se sentían de muchas maneras inadaptados, alienados, rechazados o menospreciados por las estructuras y representantes de la Iglesia institucional. Las personas homosexuales o transexuales tuvieron encuentros duros e hirientes. Las mujeres fueron minimizadas o ignoradas. Los adultos pensantes se desanimaron por las preguntas o la exploración, y todos estaban cansados de la pasividad y la falta de creatividad en la vida litúrgica de la Iglesia.

 

Este grupo sostiene una visión de responsabilidad empoderada, una consciencia crítica de un sistema injusto, el aprendizaje continuo de la fe de los adultos y las acciones autodirigidas de justicia social vinculadas a redes más amplias. Con una amplia consultación, asesoría y discernimiento, una comunidad que nació en un espacio físico de un convento vacante después de un largo tiempo. Los tres miembros principales fueron ampliados por un grupo diseminado y el apoyo de miembros no muy definibles - amigos, residentes a tiempo parcial, invitados, etc. La comunidad se adhiere a la oración diaria, el desarrollo de la comunidad, la vida sencilla, acciones de justicia y hospitalidad. Mientras que físicamente está en Nueva York, la comunidad tiene relaciones múltiples y fuertes a través de los Estados Unidos.

 


Actividad en el retiro:
Clare (extremo derecho) en la azotea con otros asistentes. 

 

Junto con el apoyo general y la amistad, mi compromiso con Benincasa se ha centrado en la ayuda y guía en un programa anual de formación de un trimestre, auspiciado y dirigido por Benincasa. Esta formación se encuentra ahora en su tercer año, con un grupo de 18 personas participantes. El programa, actualmente adaptado para una participación remota, incluye lecturas teológicas semanales (totalmente accesibles en internet) un compromiso de cada uno con tiempos de silencio y oración personal, y estructuras para compartir las reflexiones y el crecimiento personal entre ellos mismos. Benincasa dirige una ritual eucarístico mensual llamado “Iglesia casera” que reúne cerca de 40 personas de todas las edades y orígenes; el grupo de formación aprovecha muy bien esta oportunidad para ampliar su liturgia comunitaria. Cada año se lleva a cabo cuatros retiros de un día y el currículum culmina con un proyecto personal relacionado con un compromiso concreto de promoción de justicia que cada participante designa e implementa en sus áreas del mundo real. Este año los temas de formación se centraron alrededor del antirracismo, una cuestión nacional reciente. La obra de este año provoca muchos desafíos con respecto a la complicidad de la Iglesia en el colonialismo opresivo y la injusticia de muchas formas de discriminación y exclusión. El desafío más grande es la participación de cada uno en la reconciliación y en la creación de que un otro mundo es posible.

 

Me pregunto si comunidades como Benincasa son una respuesta largamente esperada a la demanda del Vaticano II de reconocer la misión de los laicos de "santificar el mundo". Me pregunto si comunidades como Benincasa son parte de la respuesta a nuestra propia búsqueda de transformación radical. Me pregunto si las comunidades como Benincasa ofrecen una perspectiva con respecto a nuestras preocupaciones sobre el descenso en el número de personas dentro de las congregaciones religiosas tradicionales. Muchas de mis preguntas pueden permanecer misteriosas y desconocidas durante mi vida. Lo que sí sé es que esta manera de promulgar nuestra Declaración del Capítulo es desafiante y emocionante. También está "en sintonía" con el mundo que experimento sobre mí; así que creo que seguiré cantando con Benincasa.