Los cuatro principios del Voluntariado del Buen Pastor me dan estabilidad

Artículo por​ Maddie Thompson
Voluntaria del Buen Pastor​, Wickatunk, New Jersey

 


Disfruto dar un paseo por el campus por la noche para ver la puesta de sol,
que pinta el cielo con un color increíble. 
(Foto: Maddie Thompson) 

 

Como muchos programas de servicio, el Voluntariado del Buen Pastor (GSV) se basa en valores y principios que modelan el año de servicio de un voluntario.

 

El Voluntariado del Buen Pastor está comprometido a “honrar los valores fundamentales de las Hermanas del Buen Pastor como son: la dignidad de la persona, misericordia, reconciliación y celo por aquellos que sufren injusticia, opresión y alienación, practicando los 4 fundamentos de GSV : justicia social, simplicidad, espiritualidad y comunidad, durante su año de servicio.”

 

Al reflexionar en la primera parte de mi año de voluntariado, me llama la atención cómo estos principios me dieron estabilidad cuando la pandemia puso al mundo de cabeza. Cada principio a adquirido para mí un nuevo significado al tiempo que va modelando mi vida diaria. A medida que paso más tiempo en la reflexión, me asombra lo que estos principios me enseñan, cómo me desafían y cómo ellos me proporcionan un terreno sólido sobre el cual puedo servir.

 


Un collage que hice durante nuestro retiro a mitad del año, estuvo centrado en la simplicidad y la justicia social, representando mi deseo de enraizarme
en los principios de justicia social, simplicidad, espiritualidad y comunidad. (Foto: Maddie Thompson)

Justicia social

 

El Voluntariado del Buen Pastor busca conectar el trabajo de un voluntario con una mejor comprensión de la injusticia sistémica. En nuestro retiro del medio año del Voluntariado del Buen Pastor en enero, los voluntarios compartimos nuestras historias personales sobre cómo hemos experimentado una comprensión más profunda o un encuentro con la justicia social en nuestros lugares de práctica. Yo me sentí inspirada por mis compañeros voluntarios y las historias de su trabajo. Me siento agradecida por la manera cómo ellos me enseñan y desafían este año. 

 

En mi propia historia de encuentro con el trabajo por la justicia social en el Instituto Collier, me costó limitarme a compartir solamente un área de la justicia social. En cambio, yo describí cómo Collier me ha expuesto a una serie de temas de justicia social: acceso a la educación, derechos para aquellos con necesidades especiales, equidad de género, derechos LGBTQ, cuidado de la creación, la pobreza/acceso a la vivienda, justicia racial, justicia restaurativa y más. Al encontrar diferentes tipos de injusticia en la vida de nuestros estudiantes, me siento, antes que nada, frente al desafío de recibir, escuchar y observar sus historias antes de formarme más en un tema específico y encontrar caminos para respaldar o llevar a cabo algunas acciones. 

 

La pandemia me ha dado el tiempo de continuar aprendiendo y comprometerme con el mundo que me entorna a través de libros, lecturas y eventos Zoom. Mi año de servicio como voluntaria del Buen Pastor me ha dado también oportunidades para dedicar mayor atención a mi educación personal en temas locales, nacionales y globales. 

 


Con frecuencia disfruto una taza de té o me ocupo en actividades creativas durante mi tiempo libre.
La simplicidad de mi año de servicio ha continuado a ofrecerme regalos de paz y estabilidad. ​ (Foto: Maddie Thompson)

Simplicidad

 

Como voluntaria viviendo con un presupuesto limitado este año, uno de los retos que encuentro es establecer prioridades y ser creativa, especialmente cuando es necesario gastar dinero. Sin embargo, el Voluntariado del Buen Pastor, desafía también a los voluntarios a ser más atentos con su tiempo, no solo con sus recursos. Con frecuencia gasto mi tiempo entreteniéndome en actividades no costosas como ir a hacer una caminata en los alrededores de la propiedad, hacer senderismo, practicar yoga, disfrutar una taza de té, pintar, hacer crochet, bordar, cocinar o hablar con amigos.  

 

Una vida simple como voluntaria independiente en Collier, puede presentarse como: noches tranquilas en el apartamento, sumergirse en un libro y echar una mirada a un amanecer o un atardecer. Este fundamento de la simplicidad me ha ayudado a ser consciente y estar alerta en cómo gasto mi tiempo. La tranquila simplicidad del año me ha ofrecido equilibrio, bases y paz para poder servir y comprometerme en el mundo. 

 

 

Espiritualidad

 

El Voluntariado del Buen Pastor anima a los voluntarios a responder al llamado de Sta. María Eufrasia a “simplemente amar”. El Voluntariado del Buen Pastor cree que todas las personas son espirituales y que “vivimos nuestra vida a lo mejor cuando elegimos amarnos a nosotras mismas y a los demás”. 

 

Me encuentro a mí misma frente el reto de crecer en la espiritualidad cada día que entro al Instituto Collier, ya que la misión impregna cada rincón del campus. El instituto es un programa de Collier Youth Services, cuya misión es proporcionar a los jóvenes en riesgo una oportunidad para crecer en su potencial en un ambiente que promueve pertenencia, dignidad y esperanza.” La misión fue fundada sobre “una filosofía de profundo respeto por el valor inherente de cada persona y la creencia en la capacidad de cambio personal que es consistente con el apostolado de las Hermanas del Buen Pastor”. 

 

La invitación a “solo amar” a estudiantes, miembros del personal y a uno mismo tanto en los buenos como los malos días, me ha llevado a escoger la empatía, escuchar con mayor profundidad y recibir apoyo de aquellos que están a mi alrededor. 

 


En nuestro reciente retiro del Voluntariado del Buen Pastor a medio año, cada voluntario creó un tarro de cuidado personal. Cada uno escribió ideas de cuidado personal en palos de paleta para llenar el tarro. Cuando los días o semanas se sienten largos, tomo una idea del tarro y me recuerdo tener cuidado de mí misma al mismo tiempo que apoyo a los estudiantes.  (Foto: Maddie Thompson)
 

Comunidad

 

Yo comencé mi año de servicio con la expectativa de vivir en una comunidad de tres voluntarios en Nueva Jersey en mi servicio en el Instituto Collier. Sin embargo, debido a circunstancias imprevistas, terminé siendo la única voluntaria aquí en Nueva Jersey.

 

El vivir sola en un apartamento del Voluntariado del Buen Pastor pudiera mirarse en la superficie como estar solitaria o aislada. Yo he encontrado que vivir de esta manera me ha llevado creativamente a buscar una comunidad más allá y ampliar mi visión de lo que define una comunidad. Los miembros del personal, los amigos del colegio, miembros de la familia, otros voluntarios del Buen Pastor, antiguos voluntarios del Buen Pastor del Instituto Collier, las Hermanas del Buen Pastor y sus partners en la misión, se han convertido en mi comunidad de lejos y de cerca.  

 

Ser anfitriona en un grupo virtual de arte compartido con amigos, unirme a las Hermanas del Buen Pastor en la comida, llamar a los miembros de la familia y ponerme al día con los otros voluntarios del Buen Pastor sigue siendo una fuente de vida comunitaria para mi este año. Cada semana me reúno también para el apoyo del personal con compañeros de trabajo y apoyo voluntario con antiguos voluntarios del Buen Pastor del Instituto Collier, quienes ahora son empleados en la escuela. Estos espacios ofrecen oportunidades para reunirse en pequeños grupos y compartir las dificultades y alegrías de este año. Estoy profundamente agradecida por los oídos que escuchan, los corazones receptivos y la vulnerabilidad presente en estos espacios en Collier y más allá. 
 


Mi supervisora y antigua voluntaria del Buen Pastor, Sarah Dodgson, a la izquierda, y yo creamos botones y tarjetas
por el día de San Valentín para los miembros del personal y los estudiantes. 
(Foto : Christina Hardebeck)
 

La justicia social, simplicidad, espiritualidad y comunidad se han tejido juntas este año de una manera hermosa, creativa e inesperada, arraigándome en valores importantes durante mi servicio en este tiempo de pandemia. Mi esperanza es que, en esta segunda parte de mi año de servicio, pueda seguir construyendo hábitos y encuentre maneras de incorporar estos cuatro fundamentos en mi vida diaria por los años a venir después que mi año con el Voluntariado del Buen Pastor llegue a su fin. 

 

Permiso de reimpresión por Global Sisters Report (115 E Armour Blvd, Kansas City, MO 64111).