¿Quién es Santa María Eufrasia para nosotros hoy?

Artículo por Ana Isabel Hernández Navarro, partner laica en la misión,
Provincia de Centro América.

 

Como forma de homenaje a Santa María este 24 de abril pasado, los partners laicos de la Provincia de Centro América, enviamos videos en torno de lo qué significa la vida de esta santa en nuestro presente. De estos aportes se editó luego un solo video, del cual quisiera extraer algunos elementos que resuenan entre nosotras/os a través de diversas voces y visiones que nos hermanan.
 

Estos aportes resaltan algunos aspectos de su vida nutrida por la experiencia de Dios, alimentan la misión, construyen posibilidades creativas e innovadoras y culminan en un estilo de relación que privilegia a los más vulnerados de su tiempo.
 

heart   La centralidad de su profunda experiencia de Dios.

heart   Su celo universal y redes de liderazgo para la misión.

heart   Su actitud de ternura y compasión hacia las personas más heridas y olvidadas.
 

Se resalta su vida centrada en Dios como el cimiento de todas sus acciones, un llamado a fortalecer nuestro SER para que pueda transparentar el amor de Dios. Todas sus acciones encontraron siempre la inspiración al pie del sagrario, donde recibió las lecciones de su Maestro para abrazar la cruz en silencio. Esta experiencia que expresó como “un amor que me quema y me devora” era el mismo amor de Dios que la movía a la acogida, al reconocimiento y a la apertura de mente y de corazón hacia toda situación humana de inequidad y dolor. Ninguna exigencia misionera la alejó nunca de su profunda comunión con Dios, priorizada siempre en la organización de su tiempo. Ese fue el motor de su vida, de su capacidad de trabajo incansable y de la forma en que enfrentaba la adversidad. Enseñanza que encontramos vigente para hoy, cuando la urgencia de las tareas pastorales nos pueden hacer perder de vista la fuente que alimenta nuestro servicio.
 

Su celo como fuente de un amor que abrazaba el mundo y la llevaba a trascender su cultura, su nacionalidad, a superar las fronteras y vivir ya desde su tiempo la globalización del amor. Esta dimensión del amor nos invita hoy a ver más allá de nuestra comunidad, familia, provincia, país y región, para identificarnos con las necesidades de diversas latitudes que nos llaman a compartir solidaridad, recursos y acciones misioneras concretas. Implica una transformación de nuestros esquemas mentales que solo podrá ser obra del espíritu de amor y de una real sintonía con el carisma que se mantiene vivo desde San Juan Eudes hasta nosotros. Participar de él tiene implicaciones muy exigentes para un momento de la historia en el que la pandemia eleva el clamor por la justicia, la reconciliación y la presencia transformadora que potencie la vida en todas sus manifestaciones, superando diversas formas de desigualdad e individualismo.
 

Su actitud de ternura y compasión nos evoca los detalles de su trato a las hermanas, a sus amigos, a las niñas, a las esclavas, a las personas con alguna discapacidad, e incluso hacia aquellas en las que hallaba oposición.  El cuidado de las necesidades básicas de alimentación, descanso, vestuario, salud y confianza – antes de hablarles del catecismo – hacía de su presencia un signo de seguridad y afecto para quienes probablemente nunca habían experimentado un gesto de bondad en sus vidas. Su figura serena, de baja estatura física, pero de una inmensa influencia moral, sigue hoy llamándonos a la vivencia del espíritu del Buen Pastor que en ella halla una de las más fieles expresiones.
 

¿Cómo celebrarla hoy sin descubrir la vigencia extraordinaria de sus enseñanzas? ¿Cómo llamarnos sus hijas e hijos, sin priorizar en nuestra vida sus mismos valores de espiritualidad arraigada en el evangelio, de fraternidad sin límites, de bondad a toda prueba y de un liderazgo que se prolonga a través de nosotras/os?


La Hna. Francisca Torres (a la izquierda) pasando el ‘remo del liderazgo'
a la Hna. Gilma María Muñoz (a la derecha).

Este 24 de abril también marcó un momento especial, ya que nuestra provincia agradeció al equipo de liderazgo encabezado por Hna. Francisca Torres, que culminó su servicio, y dio la bienvenida a la Hna. Gilma María Muñoz y a su equipo que inició su período de liderazgo provincial.
 

Que juntas/os podamos ser sonrisa de Dios, vivenciando profundamente su misericordia y encontrando la mayor alegría de nuestra vida al compartirla, anunciarla y celebrarla con todas/as. A esto nos sentimos llamadas/os como familia del Buen Pastor y es nuestra mejor forma de celebrar a esta mujer excepcional.