Una misionera entre las personas

La hermana Lakshmi con su clase de estudiantes en el exterior de la Pontificia Universidad Gregoriana en Roma.

 

 

La hermana Lakshmi Fernando de la Provincia de Sri Lanka/Pakistán llegó a Roma en enero de 2020 para estudiar el Programa de Renovación para Misioneras de un semestre de duración en la Pontificia Universidad Gregoriana. Durante ese período, vivió en la Casa Provincial en la Provincia de Italia/Malta.

 

 

¿Cómo ha cambiado este programa tu visión de la misión?

 

Antes, mi visión era más reducida. Por supuesto, habíamos estudiado la misión durante nuestra formación inicial, pero el estudio estuvo muy limitado a la misión y el carisma de nuestra Congregación. Sin duda no tenía una visión más amplia del significado de la misión. Hace tiempo, pensábamos en la misión como «ad gentes», pero en la actualidad describimos la misión como «inter gentes»: estamos llamadas a ir entre las personas. Ahora veo la misión a la luz de las palabras del papa Francisco: «Yo soy una misión; tú eres una misión». Por tanto, la misión y el misionero son lo mismo. Este nuevo entendimiento me inspiró a enfocarme en mi vida personal como misionera y a preguntarme: «¿Cómo implemento esta misión? ¿Cómo vivo esta misión?».

 

 

¿Cómo afecta esto a tu comprensión de la misión específica de la Congregación?

 

Nuestro fundador y fundadora iniciaron las actividades de beneficencia que realiza nuestra Congregación. No predicamos en todas partes, pero sí llevamos a cabo acciones caritativas donde llevamos la Buena Nueva. Anteriormente, había entendido la misión como limitada a mujeres y niños, pero ahora entiendo cómo la misión tiene una historia evolutiva y requiere ser actualizada según las necesidades de los tiempos actuales. No podemos continuar sin cambios el trabajo realizado durante siglos. Nuestra Congregación ha dado su respuesta a esto en nuestros seis bellísimos documentos de posición que tienen su origen en la espiritualidad, la visión, la misión y la herencia de la Congregación.

 

 

¿Cómo vives tu misión dentro del movimiento dual de ejercer el ministerio en un país multicultural y multireligioso a la vez que mantener la fidelidad a la llamada de Jesús a «bautizarlos»?

 

Durante el curso aprendí acerca del estrecho vínculo entre la colonización histórica y la evangelización. En Sri Lanka, fuimos colonos durante más de 500 años ¡y el bautismo solía ser obligado! Me enamoré del papa Pablo VI cuando descubrí su llamada a ser abiertos con «la verdad y la santidad» de otras religiones. Aprendí acerca de su mente abierta y su concepto del diálogo interreligioso. En la actualidad, en Sri Lanka hay cuatro religiones principales, y estamos siendo testigos de un auge del fundamentalismo religioso. Yo me pregunto cómo hemos de afrontar esto como misioneras. ¿Cómo podemos utilizar los recursos de la Iglesia para proclamar a través del diálogo? Por supuesto, no tenemos que convertir a todos los no cristianos, pero sí que necesitamos organizar nuestros ministerios para que el mensaje de Cristo llegue a todas las personas. Por ejemplo, si trabajo en un centro de crisis, habrá budistas, musulmanes e hinduistas. No predicaré directamente sobre Cristo, pero sí que les transmitiré Cristo. Me preguntaré: «¿Experimentan el amor de Cristo?». ¿Ellos podrán decir: «Sí, realmente experimentamos a Cristo en ese lugar»? Considero que esa es nuestra evangelización; así es cómo las personas entenderán el Buen Pastor que todos estamos llamados a compartir.